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Presentación
Mi nombre es Antonio Becerra, soy medico endocrinólogo del Hospital
Ramon y Cajal, y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares,
especialista en el tema de la transexualidad. Empecé a interesarme
por este tema hace unos 10 años, a raíz del problema que me surgió
en un caso en concreto y que no tuve mas remedio que atender. He
coordinado en la Sociedad Española de Endocrinología un grupo de
trabajo para desarrollar este tema entre los endocrinólogos, para
darlo a conocer, puesto que no había ningún libro de texto al que
pudiéramos recurrir; es decir, no existía ningún dato medico que
sirviera de guía, y ese fue nuestro objetivo. Este grupo se creó
hace varios años y a partir de ahí elaboramos unas guías clínicas
que se presentaron precisamente este año 2003, en el Colegio de
Médicos, por lo menos para que los médicos endocrinólogos tuviéramos
algo en lo que apoyarnos, porque los libros de texto de medicina no
recogen el tema de la transexualidad. Yo soy medico endocrinólogo
interesado en el tema, nada mas, y con una experiencia relativamente
grande si se puede decir así, porque sé que no hay nadie que pueda
tener, por lo menos desde el punto de vista de los endocrinólogos,
nadie puede tener mas experiencia, porque yo lo conozco, estamos al
día en este tema.
¿Cómo le llegó el
primer caso de transexualidad masculina?
Mi primer caso llegó
porque un compañero cirujano me llamó porque necesitaba un médico
endocrinólogo para atender a una persona transexual, fue de
transexualidad femenina, recuerdo, pero como no había nadie más, al
poco tiempo llegó un transexual masculino, es decir, que no tardé
mucho tiempo en atenderles, allá por el año 1991.
¿Dónde se formó en
transexualidad?
En principio me formé yo
solo, es decir, buscando…, lo que todo el mundo hace, en los textos
clásicos, a través de Internet, y en una revista de transexualidad
del grupo de la Harry Benjamin, que son los que marcan las pautas a
nivel mundial, un grupo de médicos, endocrinólogos, psiquiatras,
cirujanos, etc., que se reúnen cada cierto tiempo desde hace ya
muchos años y van renovando en consenso las directrices que en un
momento determinado dieron, las van modificando. En esos grupos hay
gente de bastante prestigio que trabajan en Holanda, en Amsterdam
concretamente, en la Universidad, en el Hospital de la Universidad.
Más tarde fui a formarme
personalmente, a titulo individual, con el profesor Gooren; estuve
un tiempo, y luego me tocó a mí ser el formador de otros médicos
endocrinólogos. A través de la Universidad de Alcalá de Henares he
ido organizando diversos cursos, de doctorado y cursos de verano
sobre transexualidad donde se ha formado ya mucha gente.
Lo que más me
interesa de vuestro caso, como médico vocacional que soy, es que la
persona transexual sea atendida como cualquier otro problema de
salud publica.
¿Desde entonces
hasta ahora, cuántos casos de transexualidad cree que habrá tratado?
Bueno, yo estoy muy
interesado en saber cuantos casos existen, es muy difícil saber
cuantos son, y la primera pregunta que hace una autoridad sanitaria
siempre es: “¿son muchos?”, “¿cuántos son?”, para saber de qué
estamos hablando, cuál es el problema y poder valorarlo.
Es muy complicado saber
cuantos son a causa del cambio de nombre, no se puede hacer un
registro que es como nosotros calificamos cuando existe un problema
de salud, del tipo que sea. Lo primero que valoramos es hacer un
registro, y para eso nos ponemos en marcha todos los profesionales
interesados en el tema y apuntamos el nombre, por lo menos las
iniciales, pero como cambian tanto de nombre, pues es imposible de
saber, si…L.H.R. es igual que otro que cambió de nombre mas
adelante, entonces es imposible.
En cuanto a la pregunta
concreta de cuantos he tratado, pues yo digo que he tratado a más de
300, pueden ser unos 400 casos de transexualidad de ambos tipos;
aproximadamente la mitad son transexuales masculinos.
¿Qué es lo que más
le interesa, tanto a nivel profesional, como humano de nuestro caso?
Lo que más me interesa
de vuestro caso, como médico vocacional que soy, es que la persona
transexual sea atendida como cualquier otro problema de salud
publica. Dado de que hay muchas connotaciones, de todos los tipos,
en el tema de la transexualidad pues creo que estoy enganchado, es
decir que no puedo dar una razón lógica de porqué me interesa.
Digamos que soy “transexual-adicto”, eso quiere decir que ya no sé
por qué, porque a medida que va pasando el tiempo y voy viendo a más
casos yo no podría dividir a la sociedad en transexuales y no
transexuales, porque transexuales hay tantos como heterosexuales, o
como hombres, o como mujeres, no hay una calificación. Es decir, que
no existe el transexual como una figura con connotaciones
especificas, no hay, son muy diversos. Entonces, la respuesta es que
estoy enganchado al tema y cada vez tengo más dudas y cada vez tiro
más hacia delante, a mi ritmo. Yo no puedo estar al mismo nivel que
un cirujano, que, con todos mis respetos, creo que tiene otros
intereses distintos, llámese económicos. Pongo en duda el interés
que tenga un cirujano plástico por atender a un transexual; yo creo
que su interés es económico, lo que no es mi caso. Bien es verdad
que yo puedo escribir un libro, pero no gano nada; en algún
momento, he tenido que atender a alguno en una clínica, como la
clínica no es mía pues es posible, pero yo desde luego no he sacado
dinero del tema. Creo que es un enganche, que es una adicción. En
cuanto a los psicólogos, conozco a pocos, conozco a alguno solo que
tenga algún interés, pero no les mueve el tema económico. Sin
embargo hay que tener mucho cuidado con el aspecto quirúrgico de la
transexualidad, porque lo mas seguro es que, a nada que escarbes un
poco, haya un interés principalmente económico.
¿Cree que habrá
cambios sustanciales en nuestro tratamiento?
Es bastante difícil que
haya cambios sustanciales, porque la hormona suele ser bastante
barata y quien mueve el mercado de fármacos son los laboratorios,
son las multinacionales y no les interesa mucho el tema de los
transexuales, sinceramente. Es verdad que han salido unos parches
recientemente, y parecía que iba a suponer un avance cualitativo.
Pero esas empresas que se dedican al parche, que ahora mismo en
España creo que es una sola, no creo que saquen muchas ganancias de
ese tema. Además, entre otras cosas el parche hay que mejorarlo
porque es excesivamente grande y produce reacciones alérgicas con
bastante frecuencia.
¿Cuál es la
diferencia, digna de mención, entre Testex, Testoviron y los
parches?
Bueno, Testex y
Testoviron son exactamente lo mismo, una inyección intramuscular que
se dosifica cada 15 o 21 días, a voluntad; es lo que se recomienda,
porque el efecto que produce es que, al principio, recién puesta la
inyección, se alcanzan niveles en sangre muy elevados, excesivamente
elevados, por encima de la normalidad. Incluso hay gente que ha
pensado en achacar la agresividad de un transexual al tratamiento
con hormonas, pero no está demostrado que sea por este motivo. Lo
que sí es cierto es que esa subida por encima de la normalidad
desaparece muy pronto, por lo que hay una parte importante de
tiempo, hasta la siguiente inyección, que el transexual permanece en
niveles muy bajos de hormonas masculinas en sangre, con lo que se
producen unas oscilaciones del humor muy importantes, pero no tiene
porque repercutir en la agresividad.
Sin embargo el tema de
los parches es todo lo contrario: hay una normalidad, una
homogeneidad en cuanto a los niveles, pero el problema es ese que
hemos dicho. La prueba más evidente de que no hay mucho interés por
parte de los laboratorios es lo ocurrido recientemente, no se sabe
por qué intereses, con Testex y Testoviron: es exactamente igual, no
está recogido en los vademécum y, sin embargo, sí que está debajo de
los mostradores de la farmacia, para venderlo a precios distintos
porque son excesivamente baratos. Es decir que hay un importante
juego económico.
¿Cuáles son los
mayores problemas derivados de la hormonación?
Primero, que uno piensa
que por mayor dosis va a conseguir más fácilmente los cambios
físicos, y en la mayoría de los casos eso es contraproducente y se
produce el efecto inverso, es decir: hay que ajustar exactamente la
dosis que realmente se precisa. En el caso del transexual masculino
no hay mucho donde elegir, por lo tanto ese no va a ser el problema
principal, solo que la frecuencia de las inyecciones sea mayor o
menor.
Está demostrado que,
tanto antes de la intervención quirúrgica, es decir, de quitar las
gónadas, los ovarios, los testículos, cuando se recibe un
tratamiento hormonal para frenar a las glándulas hipofisarias, que
es la que realmente va a estimular a las gónadas; eso es lo que se
produce, por ejemplo, en un caso que todos entendemos, el de la
menopausia, no hay ovarios, por lo tanto las glándulas de la
hipófisis aumentan la secreción para estimular a un ovario que está
anulado y eso hace que se produzca osteoporosis. En el caso de un
transexual masculino, tanto si se ha operado como si no se ha
operado, el tratamiento no va a frenar a la hipófisis; siguen
elevadas las hormonas de la hipófisis y van a producir,
probablemente, osteoporosis, pero, como eso se va sabiendo se puede
prevenir y no ocurre en el cien por cien de los casos.
En cuanto a los
problemas cardiovasculares, lógicamente, el transexual masculino
aumenta el riesgo de tenerlos. Es decir, las mujeres tienen más
defensas frente a la enfermedad cardiovascular que los varones; un
transexual masculino ha pasado al riesgo cardiovascular de varón. De
esos problemas que puede tener la mujer, de varices y problemas
vasculares periféricos, pasamos a los problemas gordos como el
infarto de miocardio. El tratamiento con andrógenos va a incrementar
ese riesgo, porque al mismo tiempo va a afectar al hígado, lo que
puede provocar diabetes, elevación de lípidos en sangre, de
colesterol, de triglicéridos, etc., es decir que todo eso hay que
cuidarlo.
Por eso un transexual
masculino debe cuidar su hígado como si fuera lo mas preciado, no
debe fumar, ni beber alcohol, y debe hacer una vida lo mas
equilibrada y sana posible. Sin embargo, va a tener una ventaja:
jamás va a tener cáncer de próstata ni cáncer de mama si le han
intervenido correctamente.
El riesgo
cardiovascular, el riesgo de diabetes, de dislipemia, de
hipertensión, también, porque los andrógenos pueden subir la tensión
arterial, por lo que preservar el hígado con una vida lo mas sana
posible es importante. A eso le añadimos el ejercicio que es
fundamental, porque todos sabemos que los andrógenos se utilizan
como doping en muchas mujeres y en hombres; lógicamente, la masa
muscular se va a desarrollar. Una masa muscular que se desarrolla
por un tratamiento de hormonas masculinas que no se ejercita se
puede romper con mucha facilidad porque no está preparada, no está
ejercitada. El músculo tiene unas fibras que si tu tratas a esa
persona con hormonas se deben ejercitar. Se debe hacer ejercicio,
cosa que es difícil que lo comprendan los transexuales; todo lo que
he dicho, tabaco, alcohol, ejercicio... no lo comprenden, pero si
nos detenemos a dar estas explicaciones, pues a lo mejor podrían ir
comprendiéndolo.
Y en el caso de la
histerectomía, ¿qué consecuencias puede tener una hormonación
prolongada?
No tener una
histerectomía ni anexectomía con una hormonación prolongada es algo
lógicamente un poco contra la naturaleza. Unos ovarios que están en
un ambiente hormonal de andrógenos pueden tener cierta tendencia a
provocar por un lado quistes, y por otro lado poliquistes, es decir,
formar muchos quistes, agrandarse, lo que sería quizá una enfermedad
benigna. Eso está demostrado en las mujeres biológicas en la
menopausia, cuando tienen un ambiente de andrógenos se produce el
ovario poliquístico; hay algunos problemas de malignidad descritos
en la literatura pero en este caso en transexuales no hay ninguno
descrito, puede estar descrito por otros motivos pero no por esto.
Pero no tenemos mucha experiencia, y hablar de 10 años de
experiencia, en mi caso, o de 15 o 20, no más en Holanda, que es
donde más experiencia tienen, pues es poco tiempo: habrá que esperar
muchos más años.
¿Qué tipo de
enfermedades son incompatibles con el tratamiento hormonal?
(Epilepsia, Tiroides…)
Con el tratamiento
hormonal masculino, de andrógenos, parece que el infarto de
miocardio puede no ser muy compatible, es decir, que estaría
contraindicado. Pero, depende; si hay personas que antes de no poder
aceptarse, no poder vivir, prefieren correr el riesgo porque han
tenido un infarto, o una epilepsia, pues es una contraindicación
relativa. De hecho hay algunos con epilepsia y con tratamiento, que
yo los estoy tratando precisamente por ese motivo: “Mire o me lo
hace usted o yo me lo voy a hacer por mi cuenta, da igual el riesgo
que corra...”. Está en juego la identidad sexual, que prima más, en
ese caso, que la identidad física del corazón.
Un transexual
masculino debe cuidar su hígado como si fuera lo más preciado.
¿Qué puede suceder
si se interrumpe la hormonación?
En principio el
tratamiento es una intervención irreversible, aunque se deje el
tratamiento no vuelve hacia atrás, sigue. Se puede detener o se
puede frenar, pero todo sigue adelante. Las hormonas actúan, tanto
las masculinas como las femeninas, (que por cierto todos los hombres
y las mujeres tenemos ambas) en un receptor. Ese receptor viene
predeterminado genéticamente y biológicamente, es decir, que un
transexual masculino no tiene receptores apropiados para los
andrógenos por lo que es un poco complicado; tiene que pasar mucho
tiempo hasta que esos receptores vayan pudiendo metabolizar a los
andrógenos. Es cierto que sí que se consigue, porque hay cambios
físicos evidentes en los transexuales masculinos, pero nunca vamos a
conseguir el total equilibrio, el que la hormona que se inyecte vaya
a sus receptores correspondientes. Entonces... ¿qué pasa cuando se
deja? Pues yo creo que sigue avanzando, por algo están las glándulas
suprarrenales, encima de los riñones, que producen igual que los
ovarios y las gónadas hormonas masculinas y femeninas en cantidades
similares. Lo que podría ocurrir es simplemente que se echa mano de
esas hormonas, o sea, que no retroceden.
¿Se ha de espaciar
el tiempo de la hormonación con los años, o ha de ser siempre el
mismo?
Bueno, eso va un poco en
relación con muchos aspectos; en el caso del transexual masculino va
a depender de la libido, es decir, de la atracción sexual, eso es lo
que va a mandar en la frecuencia del tratamiento. Según pasa el
tiempo, si no hay gónadas porque ha habido una intervención
quirúrgica, se puede echar mano de las glándulas suprarrenales, pero
desde luego en ese tema no es suficiente y se necesita hormonación.
Por otro lado tenemos también, como digo, que preservar el hueso;
aunque no haga todo el efecto de frenación de las hormonas
hipofisarias, es necesario, porque las hormonas masculinas van a
fortalecer directamente el hueso, por lo que el tratamiento es
necesario de por vida.
¿Habría algún
tratamiento especifico para activar más el desarrollo de los
genitales?
No sé si lo habrá. Hasta
este momento no hay otra cosa, no sabría que decirte porque eso es
un problema que está encima de la mesa y que no se sabe que hacer.
Es que hace años nos
decían, por ejemplo, que nos hiciéramos un “androgel”, con un 10% de
testosterona sobre la base que quisiéramos y que lo utilizáramos en
las partes del cuerpo que deseáramos, incluso los genitales para
cubrir un desarrollo, pero, claro... ¿no hay un tratamiento
especifico para poder tomar o inyectar? ¿Cree que en ese caso una
pomada funcionaría?
Yo creo que no, lo único
que ahora mismo puede estar encima de la mesa es el transplante,
bien sea de uno mismo o de otro. Nunca se sabe, no se podía pensar
que de una célula madre se podía crear una célula productora de
insulina y ya está en marcha la investigación: es decir, que
diabéticos que no tienen nada de insulina en el páncreas gracias a
ese tratamiento con células madre podrían producirla. También en el
infarto se puede conseguir que esas células produzcan tejido
muscular, para quitar la parte muerta del corazón. No sé si por ahí
irán las cosas o estoy diciendo una barbaridad pero, ¿quién sabe? Es
decir, regenerar el propio tejido de lo que haya en la línea que se
le indique a la célula mediante unas modificaciones del DNA. Pero
estará en investigación de aquí a bastantes años.
¿Cuál es su
opinión personal sobre la situación en la que nos encontramos?
Pienso la situación en
la que nos encontramos es bastante transitoria, con ciertos tintes
de mejora, en el sentido de que la transexualidad ha inundado a los
endocrinólogos españoles desde hace unos años para acá. Era bastante
común que yo me encontrara anualmente con mis compañeros
endocrinólogos y no supieran lo que era ese problema, pero hoy en
día todos los endocrinólogos han visto a algún transexual. ¿Eso que
quiere decir? Nosotros no los buscamos, han ido a las consultas. El
transexual va siendo cada vez mas consciente de que el problema que
tiene no es otro que el de transexualidad, no es homosexual, no es
nada raro, es transexual, y gracias a la labor de información de las
asociaciones, de la televisión, cuando se trata de manera seria, el
transexual se da cuenta de que realmente lo es y acude al
profesional.
A nivel de los médicos,
los que no pinchamos ni cortamos, sólo que atendemos, hay muchos
profesionales que hasta hace poco no sabían ni querían saber nada
del tema, pero hoy en día creo que van queriendo saber, sólo que les
gustaría saber más y no pueden porque no está completamente
legalizada la asistencia integral de la persona transexual. Ese es
el otro problema, el administrativo, que no lo recoge dentro del
marco de la sanidad publica.
La otra situación que
nos encontramos es la de la sanidad privada; curiosamente cada vez
hay mas cirujanos plásticos que se dedican al tema. Es un tanto
dudoso que cada vez haya mas cirujanos que se dediquen a intervenir
a transexuales, ¿por qué? El transexual se opera de todo, sobre todo
el transexual femenino, en vuestro caso no porque tiene
connotaciones distintas. Lo ideal sería que a los 18, que ya es la
edad legal, se pudieran ver y empezar desde ahí; hay de todo, pero
lo habitual es que el transexual femenino ya venga después de una
serie de años de haber recibido tratamiento, incluso habiéndose
operado también. Es decir, al no ser algo que esté dentro de la
sanidad publica cada uno recurre donde puede y si le han dicho “Vete
a ese cirujano que es muy bueno”, va al cirujano, le opera, le pone
tal y luego cuando al cabo del tiempo, de los años, viene a
atenderse hay verdaderos dramas. Porque no les han dejado bien,
porque gente de poca experiencia ha hecho una intervención
quirúrgica... a lo mejor lo han hecho con la mejor intención,
independientemente del aspecto económico, lo han hecho lo mejor que
han podido, pero no tienen suficiente experiencia y hay verdaderos
problemas que yo estoy viendo, por esas cirugías que se hicieron en
su momento.
Por último, el propio
interesado, los médicos, la administración publica y la propia
sociedad deben tomar conciencia, es decir, que no haya ningún miedo,
ningún reparo en decir “yo soy éste” y ya está. Que no sea motivo de
nada: yo soy transexual y punto. Pero claro, el transexual masculino
ya no quiere saber nada del tema una vez que consigue su cambio.
Creo que esa es la situación en la que nos encontramos. En
definitiva, creo que no se le puede echar la culpa a nadie, ni a los
políticos, ni a los médicos, ni a los transexuales, yo creo que esto
es una cosa que existe de toda la vida, pero que está saliendo más a
flote, porque los transexuales están consiguiendo ganar terreno poco
a poco, pero va muy lento. Entonces, como los hay porque los vemos,
porque existís, como Teruel, pues más tarde o más temprano tendrá
que caer por su propio peso. Lo que pasa es que se puede empujar
para que caiga antes el problema.
Todos los endocrinólogos de España están formados sobre el tema de
la Transexualidad
¿Cómo recibe su
entorno profesional su labor?
Al principio, con
hilaridad, con mofa y con cachondeo y, poco a poco, he ido notando
respeto, admiración y consideración. Claro que yo he tenido suerte
porque he ido trabajando en la Universidad, haciendo que el tema de
la Transexualidad sea considerado como una asignatura y he
publicado. Aunque no haya ido mucha gente al curso, mis compañeros
saben que ha habido uno y que yo he sido el que lo ha organizado y
lo ha repetido. De hecho, todos los endocrinólogos de España están
formados sobre el tema de la Transexualidad: informados, formados,
saben lo que es y saben cómo atenderla, te lo puedo asegurar. Porque
el que no sepa es porque no sabe tampoco del tema de la diabetes,
por ejemplo, o porque no lo desea saber.
¿Por qué cree que
algunos profesionales de la medicina y psicología siguen
refiriéndose a nosotros con el género asignado al nacer y no con el
que nos identificamos, sabiendo que esto es perjudicial para
nosotros?
Cuando yo estudié
endocrinología vi a unos padres que iban a nuestra consulta y
llevaban a un niño con los genitales ambiguos, un caso de
intersexualidad. Lo pusieron encima de la mesa y dijeron: “A ver,
¿ustedes qué quieren? ¿un niño o una niña?”. Es decir, que se juzga
el sexo como a los burros la edad por los dientes. Eso queda un poco
reducido porque el sexo es algo más amplio y hasta que no se le
pregunte a una persona: “¿Tú qué eres? ¿Qué sientes? ¿Qué te parece?
¿Cómo te encuentras? ¿Qué orientación tienes?” no se puede saber
cuál es realmente su sexo, pero, por comodidad, no es por otra cosa,
parece que el que tiene pene y testículos es un hombre y el que
tiene vagina es una mujer, y como eso es lo mas aceptado, pues tiro
para adelante.
Si lo malo de eso es
cuando ya nos han producido determinados cambios físicos, y siguen
tratándote de “transexual femenina”, que es algo que empieza a crear
confusión...
Te veo una persona razonable, comprenderás un problema: vosotros
sois padres de un hijo que tiene 14 años y sabéis que es transexual,
¿qué hacéis? ¡No podéis hacer nada! El juez no te lo va a permitir,
porque está en una época de desarrollo, quién sabe lo que esa
persona va a ser realmente el día de mañana. Hay estudios que dicen
que el sexo pasa por diversas etapas, y hasta que la sexualidad se
coloca en su sitio tienen que pasar una serie de años. Se pasan
edades críticas, y como te digo, hay estudios que señalan que niños
de alrededor de 12 años, e incluso antes, eran catalogados como
transexuales en un porcentaje muy elevado; a medida que iba pasando
el tiempo sólo quedaban unos cuantos. ¿Por qué? Porque el sexo pasa
por etapas, es así, hay edades críticas. No es una enfermedad, si se
me permite, que haya que prevenir, no se puede prevenir porque el
único que puede decir eso es el juez, a los 18 años, no los padres
antes. Es decir, hay que defender la integridad, por eso no se puede
actuar antes de los 18 años. Eso hace que muchos profesionales no se
quieran meter en terrenos legales porque, primero la asistencia
pública no los respalda, luego hay que firmar un consentimiento,
porque no deja de ser que yo, con una mujer que tengo delante le
estoy colocando un tratamiento hormonal masculino. Me puedes llevar
a la cárcel, ¿cómo yo voy a tratar con hormonas masculinas a
cualquiera que me llegue que dice que es transexual? Eso tiene que
hacerlo un equipo multidisciplinar y es muy difícil crearlo:
psicólogo, psiquiatra,…Ese es uno de los rechazos de los
profesionales médicos.
¿Cuánto tiempo cree que transcurrirá hasta que se forme una Unidad
Interdisciplinar de Género cubierto por la Seguridad Social, a
nivel estatal, o bien en cada una de las Comunidades Autónomas?
En cada una de las Comunidades Autónomas es difícil porque no creo
que haya hasta ahora suficiente campo de trabajo. Es decir, si no
hay suficientes transexuales pues no se necesitan Unidades en todas
las Comunidades Autónomas. Se supone que puede haber ahora mismo en
España unos 3000, masculinos y femeninos, por lo que no creo que sea
necesario que cada Comunidad tenga la suya, pero por lo menos que
haya 4 ó 5 bien organizadas, no como la de Málaga, que no lo está.
Yo no voy a levantar ahora mismo aquí ampollas, eso lo sabe todo el
mundo. La Unidad de Málaga se creó muy bien, de acuerdo, pero se
creó rápidamente, por una necesidad imperiosa de poner las cosas en
funcionamiento; pero el personal no se formó suficientemente, quiso
atender a todos los transexuales de España, que, lógicamente, se
fueron a Andalucía a vivir y tal. Me parece muy bien, pero está
bloqueado, está absolutamente bloqueado. Lo que tenían que haber
hecho es formarse bien y llevar los casos correctamente, no operar
por operar, porque nada mas crearla ya se pusieron a operar.
¿Le gustaría
responder a alguna pregunta que no le haya formulado?
A lo mejor la pregunta
te la tengo que hacer a ti…¿Qué es lo que persigues con tu
actividad? Porque claro, tú tienes tu identidad como
persona…la tienes, se te ve una persona normal, razonable, varón,
con tu novia, con tu sentimiento, tu tendrás tu sexualidad cubierta
porque si no tu novia no estaría. Eso es lo que me ha enseñado a mí
el tratar con transexuales masculinos, que casi todos tienen su
pareja, distinto a los transexuales femeninos, casi todos los
masculinos tienen pareja. ¿Sabes por qué? Porque tú tienes una
ventaja, tienes una biología femenina, luego la conoces
perfectamente.
Yo no creo que sea eso, nosotros hemos debatido en ocasiones, en el
grupo, con respecto a esto y muchos creemos que es porque nos
enfrentamos a la mujer, y la mujer es más valiente que el hombre, la
mujer no se preocupa tanto del “que dirán” como el hombre. Si un
hombre tiene como pareja a una transexual femenina se empieza a
dudar de su sexualidad, de su orientación, “¿será homosexual? ¿No lo
será? Fíjate con quien está...”. Sin embargo la mujer, bien por su
propia valentía, que la tiene, o bien avalada porque nuestro físico
es más discreto.
Yo creo que vosotros ahí
tenéis mucho que decir en el tema de la sexualidad, claro.
Bien, yo lo que busco
con esta actividad: llevo prácticamente desde el año 90 haciendo una
labor personal de información, persona por persona, de encuentro en
plan cercano, de tú a tú, realizando incluso viajes si era necesario
para conocer a otros chicos. Hace un año y medio tuve un traspiés,
me rompí una pierna, me prestaron un ordenador y de forma casual, me
introduje en Internet y empecé a descubrir los grupos
internacionales de transexualidad masculina, que están mucho más
unidos y son completamente ajenos a grupos mixtos o de gays y
lesbianas. Y eso es lo que yo siempre he pensado, que en muchos
aspectos estar unidos a ellos en el fondo nos
perjudicaba. Entonces pensé, ¿por qué no ponernos las pilas y
empezar a hacer un grupo estatal? Simplemente con los propios
conocidos que tenía, y empezando a tirar del hilo. Y lo cierto es
que, bueno, hasta el momento me siento bastante satisfecho.
Estás enganchado a una idea y quieres desarrollarla. Hay de todo
también. Cada vez que pasa más tiempo me doy cuenta que tampoco está
todo tan claro, lo de que el que no se quiere operar no es
transexual hay gente que no se quiere operar y son transexuales, y
es que no es lo mismo transexual que travestí, ¡cuidado!
Yo antes también
creía en lo de “transexual puro”. Al principio me creía “transexual
puro” y cuando comencé a conocer otros casos, con muy diferentes
circunstancias, pues era bastante reacio a reconocer que eran
personas transexuales como yo, porque yo he llevado mi rol masculino
prácticamente desde los 7 años. Prefería que me dejaran mal en la
intervención a quedarme como estaba, no me importaba morir si era
necesario y sin embargo luego, cuando veías que había gente
utilizaba sus genitales para mantener relaciones sexuales, o que no
estaba dispuesto a entrar en el quirófano, simplemente porque le
daba miedo, o cosas así…no lo entendía…
Claro, pero es
mucho más complicado, porque desde luego hay una separación
importante y creo que tú te has dado cuenta de que efectivamente la
hay y no se puede meter en el mismo tema a todo el mundo. Luego hay
transexuales femeninas, que no se quieren operar ni quieren saber
nada de nada. Tengo casos con profesiones, carreras, medico,
licenciado en… Tengo un caso de que se ha dado cuenta a los 58 años,
con hijos y tal, entonces... Otra a los 48 años, te estoy hablando
de femeninos, transexuales femeninos, con sus hijos y todo…”Yo me
vestía con ropa y tal, y yo pensé que era así, pero luego me he ido
dando cuenta de que no, que realmente una vez que me he sentido
libre, me he dado cuenta que soy transexual”.
Sin embargo dentro de
la transexualidad masculina es más difícil que se den cuenta
tan mayores, es decir, o se han dado cuenta desde el principio o de
jóvenes, pero no han podido desarrollar su personalidad.
Sí, pero también llegan
mucho por ahí, muchas mujeres lesbianas, o esas que la sociedad
cataloga como “machorras” y que tienen colocadas la etiqueta de
mujer “machorra” y todavía no se han dado cuenta. Porque yo las veo
que realmente es que son transexuales, pero no se dan cuenta de que
lo son.
Sí, de hecho, hemos
estado hace poco en otra ciudad, y nos comentaron que ellos conocen
a muchos de vista, y sin embargo pues, claro, ¿qué vas a decir por
la calle? “Oye, ¿tú te has dado cuenta de que eres así?”. Eso es muy
difícil, porque te puedes encontrar con la bofetada. Suelen ser muy
reacios, incluso para darles información.
Bueno pues yo creo que
ya te he hecho la pregunta de por qué te dedicabas a esto y creo que
tienes mucho por delante, te auguro un montón de cosas a las que te
tendrás que dedicar.
Foto de la Entrevista:



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