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En la cultura griega,
nos encontramos con la fábula, narrada por Ovidio, sobre el surgimiento
de un nuevo ser dotado de ambos sexos,
Hermafrodita. Este era hijo de
Hermes y de Afrodita, y era especialmente bello, pero rehusó a Salmacis,
ninfa de un lago de la Caria, que se había enamorado de él. La chica
obtuvo de los dioses, que su cuerpo se fusionara con el del chico, y así
surge un ser de doble naturaleza.
Muchos mitos grecorromanos hablan no solo del travestismo sino de seres que cambian o mutan de sexo. Uno de ellos es el mito de Kainis/Kaineus. Esta era una chica, la cual es violada por Poseidón. Tras esta violación Poseidón decide compensar a la muchacha otorgándole un pene. Pero no se produce un cambio físico solo, pues la muchacha se transforma en un hombre, tanto en su físico como en su psique. Con el tiempo Poseidón le devuelve a su primigenia naturaleza, pero este (llamado ahora Kaineus) se vuelve desgraciado y se siente cruelmente castigado. Similar es la transformación de Herais de Abae a Diofante hombre. O la de Tiresias a mujer. Otros mitos consideran que un cuerpo al morir puede pasar al sexo contrario. Así, Atalanta es un argonauta que a su muerte cambia a hombre. Y Epeo al morir se transforma en mujer. Y
no olvidemos tampoco al mito griego de las
Amazonas, que sirvió para
inspirar a Francisco de Orellana al bautizar a las nuevas tierras que
exploraba allá en América. Estas eran mujeres que cabalgaban con enorme
habilidad. No admitían hombres entre ellas, más que un día al año para
asegurar la perpetuidad de la raza. Se quemaban el pecho derecho para
tensar mejor el arco. Habitaban en Asia Menor bajo el comandamiento de
la reina Hipólita.Según el mito, lucharon con diversos héroes como Heracles, Aquiles, y Teseo. Han estado objeto de representaciones artísticas, no solo durante la Grecia Helénica, sino también durante el Renacimiento. Se cree que este mito puede tener origen en algún pueblo asiático en régimen de matriarcado guerrero, o bien, constituir una reminiscencia de sociedades matriarcales egeas pre-helénicas. Otros mitos parecidos son el de las Trácias, y las Menádes, que no voy a considerar para no extenderme innecesariamente. Estos mitos son solo algunos de los muchos que existen o existieron, ya que la transmisión oral y el ser considerados inmorales y paganos, ha hecho que estos se perdieran para siempre o quedaran soterrados bajo el polvo, y con ello ha desaparecido toda una cultura europea pre-cristiana importante. En algunos casos, la cultura cristiana al no poder eliminarlos, dada la persistencia de estos, ha optado por absorberlos, en un proceso que los ha acabado adaptando a la moral cristiana predominante, manteniendo elementos singulares. Es un verdadero handicap hallar narraciones intactas acerca de mitos que hablen sobre la trangeneridad o cualquier otra cosa que el cristianismo haya tachado de herejía. Este es el caso de ciertos mitos mezclados con el cristianismo. Así, conocemos la historia de Santa Wilfrida, cuya imagen se encuentra en la abadía de Westminster, esta era una princesa de Portugal, a la que querían casar con un pretendiente al que no amaba. Elevó rezos al Cielo suplicando que le fuesen quitados todos sus atractivos y sus oraciones fueron escuchadas, probablemente con el desarrollo de un tumor suprarrenal, pues su cuerpo se masculinizó. Consagró su vida a la religión y, naturalmente, murió virgen. Otro mito es el de San Onofre, según se dice fue una mujer que pidió a Dios, que le concediera la gracia de ser un hombre, y este se lo concedió. Se celebra el 12 de junio. En la Edad Media,
surge la leyenda de
Juana, la papesa, la cual es la
protagonista de una narración legendaria según la cual ella, disfrazada
de hombre, subió al palio pontificio, después del papado de León IV (que
concluyó en el 855), pero fue descubierta cuando le sobrevinieron los
dolores de parto en plena procesión.Como se observa, estos mitos mezclados con la tradición cristiana, pervivían todavía en los ambientes rurales, donde muchas fiestas campesinas, especialmente aquellas que se hacían con motivo de la llegada de la primavera (y que se remontaban a los tiempos en que Dionisio era motivo de culto, y para él se hacían fiestas licenciosas en las que abundaban la bebida, la comida y las relaciones sexuales), transgredían la moral cristiana, a pesar de la aparición de la Inquisición. No olvidemos que en muchas obras artísticas Dionisio es representado como una mujer con todos sus atributos. En estas fiestas lo más habitual era disfrazarse y divertirse (y muchas veces esto implicaba travestirse), y la Iglesia todavía gozaba de poca confianza entre los campesinos, los cuales seguían las celebraciones paganas. La Iglesia necesitaba convertir al infiel, pues éste, no sólo no seguía sus mandamientos, sino que era una amenaza para su expansión y para mantener su poder. Antes de cristianizar a otros pueblos bárbaros o extranjeros, debía de convertir a los suyos. En las ciudades, el cristianismo ya se había alzado con fuerza, pero en las zonas rurales todavía tenía una ardua tarea por hacer. |