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viernes, 25 de febrero 2005
Erik Schinegger, intersexual
La campeona era un
hombre
Nacida niña por un error médico, se convirtió en una estrella del
esquí femenino austriaco en los años 60 y ahora es padre de una hija.
Por
Mónica Fokkelman
El Mundo
25/02/05, 11.08 horas
Los
aficionados austriacos al esquí vieron nacer hace varias décadas, en
los años 60, a una nueva leyenda llamada
Erika Schinegger,
que se convirtió en campeona mundial en 1966, en la estación chilena
de Portillo.
A sus 18 años, Erika
logró hacerse con la medalla de oro en el descenso, al llegar a la
meta con la rapidez de un rayo. Hoy, a sus 57 años de edad, Erika es
un hombre, Erik,
casado y padre de Claire,
de 27 años de edad. Han pasado casi 30 años.
«Ya decía yo que con Erika
pasaba algo, pues era muy inteligente y no me cuadraba que fuera tan
lista y despierta como suelen ser los niños».
Con estas palabras pronunciadas en un dialecto alpino profundo se
expresa recientemente la madre de Erika, ahora Erik, de 88 años de
edad. El 19 de junio de 1948 dio a luz a la presunta niña en la granja
familiar situada en el recóndito pueblecito de
Agsdorf, en
Carintia.
La comadrona que asistió al parto no dudó ni un instante en anunciar
el nacimiento de una niña sin darse cuenta de que lo que sostenía
realmente en sus brazos era un varón.
Erik había
nacido con una malformación genital externa, lo que hizo pensar que, a
falta de testículos, no podía ser un niño.
Estas malformaciones orgánicas que hoy en día no se le escapan a
ningún médico, se conocen con el nombre de intersexualidad, que no
tiene nada que ver con la conocida transexualidad.
En
el caso de Erik,
el niño nació con sus cromosomas XY, pero sus testículos, al haberse
formado dentro de su cuerpo, no eran visibles y el escroto tenía más
bien el aspecto parecido al de los labios púbicos. Además, nació con
un pene minúsculo que se había formado hacia dentro y que llegó a ser
confundido con un clítoris agrandado.
Con el tajante veredicto médico de que era hembra, empezó la vida de
una criatura de sexo masculino que fue educada como una niña. A
Erik(a) le
compraron muñecas y no un tractor como quería. De niña llegó a vestir
más faldas que pantalones para no defraudar a su entorno familiar y
rural.
El esquí se convirtió pronto en su única válvula de escape y su tesón
deportivo le convirtió en la más rápida de su grupo sobre las tablas.
A todos los podios donde llegó a subirse para recibir sus medallas de
campeona, lo hizo como mujer, como
Erika Schinegger.
Hasta
que llegó la pubertad y la testosterona ya no pudo ocultar esa
tremenda masculinazación hormonal de
Erika.
Nada más cumplir los 20 años,
Erika se sometió a
una operación que fue crucial para que de una vez se estableciera su
verdadero sexo: era Erik.
Un
vasto equipo de urólogos, endocrinólogos, ginecólogos, psicólogos,
psiquiatras y cirujanos se pusieron manos a la obra para restablecer
el sexo real de Erik.
Con la ayuda de una exhaustiva terapia, física y psicológica, a Erik
le fue finalmente posible encandilar a su actual mujer y, además,
engendrar una hija, Claire,
que ya tiene 27 años de edad.
De los 80.000 niños que anualmente nacen en
Austria, 25 llegan
a presentar este tipo de malformación genética que la cirugía actual
corrige sin grandes problemas.
La diferencia entre la intersexualidad de Erik y la transexualidad de
hoy está en el trastorno psicológico que suele afectar a un transexual
que nace con un sexo que no puede llegar a aceptar y no con un sexo
«camuflado» como en el caso de Erik.
Desde el momento en que Erik llegó a ver la luz, era un niño y hoy es
un hombre que ha montado la mayor escuela de esquí de su región, por
donde pasan multitud de niños dispuestos a convertirse en campeones y
campeonas. El esquí es claramente el deporte nacional en el país del
Tirol.
Su caso ha despertado curiosidad en el mundo del celuloide. Cuando
Erik
decidió explicar su historia sin ningún tipo de resquemor, se hizo
mucho más popular.
Hoy
se estrena precisamente un documental sobre su vida, que recoge
imágenes de su etapa como deportista, cuando era Erika, y su nueva
etapa como un hombre, casado y padre de una hija que se enorgullece de
su progenitor. Para su madre, demasiado mayor, todo sigue siendo un
misterio.
El estreno de la película es hoy en
Innsbruck, una de
las referencias alpinas del país, y a la sesión acudirán multitud de
esquiadores, actuales y del pasado.
A pesar de su éxito en la estación del
Portillo, donde se
proclamó campeona del mundo,
Erik ha manifestado
que «no conseguí ganar muchas medallas, pero sí he logrado ganarme a
mí mismo», en relación a su peripecia vital.
No es la primera vez que un gran campeón del pasado se somete a un
cambio de sexo, pero sí que ello se produce por un error médico, o en
este caso de la comadrona que atendió en el parto a la madre de
Erik. Todas
las contradicciones que sufrió durante su carrera deportiva, cuando su
cuerpo se transformaba, no las colmaban los podios conseguidos como
mujer.
LO DICHO Y HECHO
«No conseguí ganar muchas medallas, pero sí que he logrado ganarme a
mí mismo»
1948: Nace en el pueblo de Agsdorf, en Carintia (Austria). 1966: Gana
su primera medalla de oro en el Mundial de Chile. 1968: Se somete a
una operación para restablecer su sexo masculino no visible pero
existente dentro de su cuerpo. 1975: Contrae matrimonio y tres años
más tarde nace su hija Claire. 1988: Abre una gran escuela de esquí y
un hotel en Carintia, su pueblo natal.2005: Se estrena un documental
sobre su vida.
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