La Nueva España

Miércoles , 02 de marzo de 2005

 EDITORIAL PRENSA ASTURIANA

 SOCIEDAD Y CULTURA

«El matrimonio y la adopción entre homosexuales ya se vienen realizando»
Joaquín Arce Flórez-Valdés.


«Está costando mucho trabajo aceptar el decreto en la doctrina jurídica»

Oviedo, M. S. MARQUÉS

Joaquín Arce Flórez-Valdés, catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Oviedo, hablará hoy en la sala de plenos del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, en Oviedo, de «El matrimonio homosexual y la adopción matrimonial». El decreto que regula y equipara los derechos y las uniones homosexuales con los matrimonios está ahora en el Congreso para su aprobación. La decisión del Gobierno de permitir estas uniones ha abierto un debate nacional que se ha visto amplificado por las críticas de la Iglesia y los sectores más conservadores de la sociedad.

-Matrimonio homosexual y adopciones, ha elegido un asunto polémico.

-Son dos figuras en vías de reforma en la legislación española, pero no son novedosas. El matrimonio homosexual ya se viene practicando a través de la transexualidad y la adopción por personas del mismo sexo ya se permite a estos matrimonios y también a parejas que no están unidas en matrimonio. Son instituciones que causan impacto social pero que en buena medida ya llevan tiempo funcionando.

-¿Funcionan sin que se haya aprobado la ley?Foto

-La ley lo que va a hacer es potenciar esas posibilidades, pero están funcionando dentro de la ley. Hoy se admite que una persona pueda cambiar de sexo y que tras hacerlo pueda contraer matrimonio con otra de diferente sexo al que adquiere, pero sigue con el mismo sexo biológico, por lo que realmente está contrayendo matrimonio con una persona del mismo sexo.

-Desde algunos sectores se calificó el matrimonio homosexual de inconstitucional.

-Hay una serie de instituciones de cierta relevancia que han informado de la inconstitucionalidad de la ley. Algunas tan destacadas como el Consejo General del Poder Judicial o el Consejo de Estado. Otras afirman, por el contrario, que puede ser y que hasta conviene, como la Federación de Gays y Lesbianas.

-¿La adopción es la consecuencia más polémica del matrimonio entre homosexuales?

-Socialmente es lo que ha levantado mayor polémica, incluso hay informes de la Fiscalía del Estado que han hecho especial hincapié en ese extremo. Pero los dos van juntos porque si se permite el matrimonio, la adopción sería una adopción matrimonial. Hasta ahora no hay consenso sobre si eso sería bueno o malo.

-La Iglesia no tiene dudas.

-La Iglesia está acorde con sus principios, por tanto parece normal su postura. Creo que todo esto se plantea con una razón que no sé si es justificación y es la devaluación del matrimonio. Esto no sucedería con un matrimonio fuerte, rígido, como era en otros tiempos. Se plantea cuando se permiten cosas como casarse sin contraer matrimonio como hizo Ronaldo el futbolista, que, dicho sea de paso, metió el mejor gol de su vida en la portería del derecho. Logró la cuadratura del círculo.

-¿Las parejas homosexuales se casarán para adoptar?

-También se podrá adoptar sin matrimonio porque todas las legislaciones van a unificar la unión extramatrimonial por referencia al matrimonio. Hay otra cuestión a tener en cuenta: hoy la adopción de mayor volumen en España es la internacional; son niños que proceden, en la mayoría de los casos, de países que no admiten la adopción homosexual, eso llevará a renunciar a muchos convenios internacionales de adopción. En principio, es una incógnita cuántas parejas elegirán matrimonio y deben saber que para la adopción internacional van a tener serios problemas.

-Desde los principios del derecho, ¿cómo se ve la equiparación con el matrimonio heterosexual?

-Está costando muchísimo por lo que se demuestra por los informes que están haciendo relevantes juristas. Algunos como Luis Díez Picazo defienden claramente la inconstitucionalidad. Está costando mucho trabajo aceptarlo en la doctrina jurídica.

-El Consejo de Estado admite la equiparación de derechos pero no el término matrimonio.

-Es un conformismo muy relativo y vergonzante porque en la Edad Media ya decían que de cuestiones de nombres no se debe discutir, es decir, lo importante es el contenido, no el nombre. Si se les da el mismo contenido que al matrimonio, con los mismos derechos, con los mismos efectos, sólo porque se cambie el nombre, la figura no pierde relevancia.

-¿Qué propone?

-Es muy difícil. Creo que puedo saber lo que las cosas son pero no sé cómo debieran ser. Cuando me planteó estas cosas lo que más me gusta es recordar lo que le oí decir a mi abuela y es que hay tres verdades, la tuya, la mía y la verdad.

-¿Cree necesaria una regulación que especifique uno a uno los derechos y obligaciones de las uniones homosexuales?

-Poner cauces y hacer preceptos pormenorizados a través de la ley nunca ha sido una buena técnica. Lo que se tiende ahora es a una igualdad general y eso no es peor que entrar en un casuismo tan difícil luego de aplicar e interpretar en la ley.

 

 

 

 

 

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