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Lunes, 28 Marzo 2005
Este cuerpo no es el mío
V. Garzón. 28.03.2005
Transexuales viajan a
Holanda, Tailandia y Málaga para operarse y otros, como
Julio, ni pueden por riesgo
a morir.
Cuesta 60.000 euros
Julio estuvo un mes en coma y los médicos le han advertido de que si
vuelve a pasar por el quirófano su vida peligra. Se siente hombre, su
aspecto es el de un hombre, pero en su DNI pone Julia.

Julio es un transexual masculino (un hombre que nació mujer). No ha
podido completar la reasignación de sexo por la minusvalía del 75% que
le causó un error médico durante una operación de rodilla y, como
otros compañeros, rehuye votar o pagar con tarjeta para no tener que
enseñar el carné.
La
Audiencia de Valencia le ha prohibido inscribirse como varón en el
Registro Civil porque su transformación física no es total (sólo le
falta el pene). Lógicamente, no está dispuesto a morir para que en su
lápida ponga Julio Cuesta Bernal, pero sí va a seguir peleando: su
caso ya está en el Supremo.
El
proceso de reasignación de sexo no es un capricho. Sólo tres cirujanos
lo hacen en la Comunidad, donde hay unas 221 transexuales femeninas
(mujeres encerradas en cuerpos de hombres) y 75 masculinos, según la
Fundación para la Identidad de Género de Barcelona.
El
tratamiento psicológico, hormonal y quirúrgico al que deben someterse
para adaptar su físico a su mente ronda los 60.000 euros, calcula la
Fundación, y puede durar hasta dos años (es lo recomendable para que
sea lo menos agresivo posible).
Larga espera en Málaga
Transexuales valencianos que no pueden afrontar el gasto emigran a
Holanda, viajan a Tailandia o intentan operarse en Málaga (en el
hospital Carlos Haya, donde la espera es de unos cuatro años, según
los afectados, porque el centro ha declinado facilitar información).
El
primer paso consiste en ir al psiquiatra, público o privado, y
conseguir el informe de disforia de género; es decir, que el experto
diagnostique que existe un desajuste entre los genitales y el cuerpo
del paciente, de un lado, y su género psicológico, de otro.
Seis meses después se inicia la hormonación (que se mantendrá de por
vida). A diferencia del primer escalón, la sanidad pública, asegura la
Conselleria, no lo paga, aunque algunos médicos lo recetan (el
facultativo tiene esa libertad); si no, se recurre al mercado
clandestino (con los riesgos que comporta).
El
proceso culmina en la mesa de operaciones.
Tres cirujanos para 296 personas
Los
doctores Pedro Cavadas (Centro de Rehabilitación de Levante) y
Severiano Marín llevan cinco y seis años, respectivamente, haciendo
reasignaciones de sexo en Valencia, según explican. El especialista
Juan José Lobato, en la clínica Vistahermosa de Alicante, también
interviene a transexuales femeninas y recientemente ha reconstruido el
pene a un hombre que nació mujer.
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