Sábado, 21 de Septiembre de 2002, número 493

ANDROLOGÍA

Un novedoso implante de pene permite reestablecer la función sexual en conejos

ANGELA BOTO

Las técnicas de ingeniería de tejidos han logrado algo que en principio se presentaba como extraordinariamente difícil y que podría constituir una alternativa a los actuales métodos de alargamiento o reconstrucción de pene. Un equipo de investigación de la Facultad de Medicina de Harvard, EEUU, ha conseguido implantar este órgano a conejos partiendo de células extraidas de los propios animales. Los roedores fueron capaces de copular y de producir semen cuando se recuperaron de la intervención, aunque la rigidez de la erección resultó ser la mitad de la normal.

Este tipo de técnica estaría dirigida a aquellos pacientes que necesitan una reconstrucción tras un accidente, a niños que nacen con malformaciones genitales e, incluso, a los hombres que desean un alargamiento de pene. Los autores del trabajo que será publicado en el número de octubre de
'The Journal of Urology' , aseguran que queda aún mucha experimentación antes de que esta estrategia se pueda aplicar a humanos.

FUTURO

En estos momentos, el equipo está trabajando para mejorar la calidad del tejido que se implanta y además, trata de obtener el órgano completo a partir de un cultivo celular. No obstante, los investigadores aseguran que este método no será aplicable a los casos de cambio de sexo, puesto que las mujeres no disponen de las células necesarias.

El autor principal del trabajo, Anthony Atala, tiene una gran experiencia en la ingeniería tisular, pero en una entrevista a la revista
'The New Scientist' indió que el pene es más complejo que cualquier otro órgano dadas sus múltiples funciones y la particular estructura de su tejido. Consiste en tres cilindros encerrados dentro de una capa fibrosa, piel, vasos sanguíneos y nervios. Los dos tubos más grandes (denominados cuerpos cavernosos) están compuestos por un material esponjoso que se dilata durante la erección y contienen células musculares y endoteliales que forman los vasos sanguíneos. En la tercera estructura cilíndrica se aloja la uretra, conducto urinario.

El método empleado por Atala y su equipo consistió en extraer, mediante biopsia, muestras de las células musculares y endoteliales de los cuerpos cavernosos de los conejos que iban a recibir el implante. Este material se hizo crecer en diferentes cultivos. Por otro lado, se crearon matrices de colágeno procedente del tejido eréctil de otros roedores. Esta estrategia constituye en sí misma un importante avance puesto que, según un experto estadounidense, la estructura de esta matriz parece dirigir la organización del tejido del órgano en el momento del ensamblaje.

Para comprobar la eficacia de la técnica, los investigadores extrajeron una parte del pene de los animales dejando los nervios y la uretra intactos. A continuación, les implantaron el tejido generado en el laboratorio. Al tratarse de materiales que proceden del propio organismo se evitan los problemas de rechazo del sistema inmune.

Atala aseguró a 'The New Scientist' que tras la recuperación, los roedores intervenidos mostraron un comportamiento sexual absolutamente normal, con la salvedad de la firmeza de la erección. El investigador explicó que sería como si un varón de 30 años tuviera un pene de otro de 60.

Gráfico: Implantes de pene (.PDF)


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