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Sexo, género y
sexualidad
Antes
de diferenciar sexo y género, cabe definir algunos conceptos por
separado. Nos encontramos ante varios tipos de sexo: el biológico, el
psicológico y el social.
En primer lugar el sexo biológico, que es la suma de todos
los elementos sexuados del organismo. Consta de varios elementos o
subtipos de sexo.
Así, tenemos:
◊ Los cromosomas:
aportan la información genética. Habitualmente, en el hombre son XY y
en la mujer XX. También se puede hablar de sexo cromosómico o
genético.

◊ Las gónadas:
son las glándulas sexuales del organismo. Pueden ser testículos u
ovarios, y son las responsables de la secreción de semen u óvulos,
respectivamente. También se le llama sexo gonadal.
◊ Los genitales: son las
partes externas del aparato genital: pene, escroto, clítoris, vulva.
Es e llamado sexo genital.
La anatomía o distribución de los órganos del cuerpo humano es el
llamado sexo anatómico.
◊ La morfología o forma
del cuerpo humano. También llamado sexo
morfológico.
◊ Las hormonas sexuales:
son sustancias producidas, básicamente, por las gónadas, y que actúan
sobre los órganos y tejidos de muy diversas maneras. Son las
responsables de los caracteres sexuales secundarios. También se puede
hablar de sexo hormonal.
En
segundo lugar aparece el sexo psicológico, que es lo que la
persona siente en su interior. Es el responsable de la identidad
sexual.
En tercer y último lugar, aparece el sexo social, que es el género o
sexo público. Es el responsable de la identidad de género. Este último
eslabón es un constructor social que hace que unos comportamientos,
juegos o formas de vestir estén consideradas como propias de hombres y
otras como propias de mujeres.
La
identidad sexual es la identificación con un determinado sexo
(sentirse hombre o sentirse mujer), y la identidad de género es la
asunción y manifestación de lo que se siente, en base a unas normas
sociales (rol).
Actualmente, el sexo es un status social que se otorga en el momento
del nacimiento, mediante la observación de la apariencia genital. Tras
lo cuál se nos asigna un sexo legal (hombre o mujer) y, por
consiguiente, pasamos a formar parte de un género u otro (masculino o
femenino). Es decir, según el sexo biológico se nos impone el sexo
social, presuponiendo el sexo psicológico. Habitualmente todos ellos
coinciden, y entonces se adopta el rol sexual esperado. Pero, si el
sexo psíquico no concuerda con los restantes, hablamos de una
discordancia con el rol presumiblemente esperado (sexo social) y se
adopta una identidad sexual y una identidad de género distinta.
De igual forma, cuando todos los elementos que conforman el sexo
biológico no concuerdan entre sí, es decir, cuando se presenta una
mezcla de caracteres femeninos y masculinos, hablamos de
intersexualidad. Esto no siempre se detecta en el momento del
nacimiento, al observar los genitales. A veces, se pone de manifiesto
con el crecimiento y la llegada de la pubertad. Pero, a diferencia de
los transexuales, siempre es claramente observable físicamente o
mediante alguna prueba médica.
No hay que confundir la transexualidad con la homosexualidad ni con el
travestismo, pues en ellos intervienen diferentes factores de los que
resultan comportamientos diferentes, y en ningún caso patológicos en
sí mismos. En principio, el sexo y el género no conllevan a un
determinado tipo de sexualidad (en su globalidad) ni a una determinada
orientación sexual. Así, la orientación sexual es la atracción física
hacia una persona por razón de su sexo (se puede ser asexual,
heterosexual, homosexual o bisexual), mientras que la identidad sexual
es el sentimiento de pertenencia a un sexo u otro, sea éste el
esperado o no por razón de su sexo legal. |