Poesía desde Argentina

Volaba un alma
en la inmensidad del Cosmos...
Envuelta en la dulce
oscuridad de un sueño...
Dormía su dueño;
lágrimas recientes
bañaban su rostro,
que descansaba en el silencio...
Y al dormirse el hombre rendido,
su cuerpo cansado
su preciado, ¿tesoro?,
su alma,
había liberado.

El alma se perdía
entre calladas luces,
entre estrellas sombrías;
buscando un refugio,
buscando un consuelo
que a su cansado dueño
le daba, el extraño sueño...
Aquel vuelo.

Prisión eterna, calabozo helado.
¿Qué mas podría ser
un cuerpo desconocido...
Un prisionero aterrado?.

Y el alma perdida en el sueño,
buscaba en el cielo un destino;
tropezando cuán ciego,
descartaba caminos.
En la eterna búsqueda
de su esencia...
El cuerpo perfecto,
su real apariencia.

Si él pudiera entender...
Ella tal vez quisiera saber,
que el amor no es asunto del cuerpo.
Es enlace de almas...
Es momento eterno, sin tiempo.
Sólo así, lágrimas de alegría
de su corazón nacerían...
No las lágrimas amargas
que su corazón, al dormirse,
ha dejado escapar.
Y a través del pequeño suspiro,
del llanto...
Del imperceptible gemido,
el alma asustada
quisiera volar...

Si ella supiera
la tempestad que sobre
el corazón de él, se descarga...
Como el dolor, en lágrimas,
lo desangra.
Y permanece ante ella,
calmo el rostro...
Herida el alma.
Si ella pudiera encontrar,
la tempestad de su alma
en los ojos tranquilos;
que ocultan silenciosos,
el dolor que sobre su corazón,
se derrama.

 

Autor: Martín

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