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CIRUGÍA DEL
TRANSEXUALISMO DE MUJER A HOMBRE
J.
P. Barret Nerín. Médico Adjunto. Servicio de Cirugía Plástica,
Reconstructiva y de Cirugía de la Mano. Hospital Universitario de
Groningen. Países Bajos .
Jorge González Cavero. Residente. Servicio de Cirugía Plástica y
Quemados. Hospital Universitario de Getafe. Madrid
Cesar Casado Pérez. Jefe de Servicio. Servicio de Cirugía
Plástica. Hospital General Yagüe. Burgos .
INTRODUCCIÓN
La cirugía del transexualismo ha exigido a la cirugía plástica una
de las revoluciones más destacadas de su historia, tanto en el
ámbito técnico como en el ámbito humano. El manejo de este tipo de
pacientes ha exigido que el cirujano plástico, como en otras
circunstancias, se integrara en equipos multidisciplinares
(“gender team”) que ofrecieran un tratamiento global. La historia
de la reconstrucción y construcción del pene ha discurrido
paralela a la historia de la cirugía plástica, creando mayores
expectativas a medida que se mejoraban las técnicas. La primera
reconstrucción fue descrita en 1936 (Bogoras), aunque fue la
faloplastia con colgajo tubular abdominal de Gillies el punto de
referencia durante varias décadas.
En 1953 Goodwin y Scott introdujeron una nueva técnica en dos
tiempos tomando como zona donante la piel escrotal ventral,
aportando parte de sensibilidad al nuevo pene. El uso de colgajos
regionales y músculo cutáneos redujo los tiempos quirúrgicos y
mejoró los resultados funcionales y estéticos. Puckett fue pionero
en el uso de prótesis de pene asociadas a la reconstrucción de
pene en un paciente transexual (tomando como base un colgajo
inguinal en 7 tiempos y añadiendo el clítoris para aumentar la
sensación erógena).
La era de la microcirugía permitió el uso de tejidos bien
vascularizados con mínimos defectos en las zonas donantes. En 1984
Chang y Hwang describieron el uso del colgajo radial libre para la
reconstrucción del pene, dando una función semieréctil con
cartílago autólogo. Posteriormente, se introdujeron varias
modificaciones, destacando la anastomosis entre los nervios
sensitivos del colgajo con los nervios pudendos, que aportaba
sensibilidad erógena al neofalo y sensibilidad discriminativa,
permitiendo la asociación de prótesis.
ETIOLOGÍA
El género sexual está determinado en los seres humanos por ocho
factores (Tabla1). Ninguno de ellos, per sé, determina totalmente
el género de una persona, aunque la no diferenciación de alguno de
los seis primeros factores produce los estados intersexuales.
Tabla 1
Criterios de determinación del sexo
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1.
Sexo cromosómico
2. Gónadas
3. Genitales internos
4. Genitales externos
5. Patrones de hormonas sexuales
6. Centros nerviosos superiores de
comportamiento
7. Asignación ambiental de género
8. Diferenciación psicosocial |
Como en muchos otros campos de la medicina, no existe ningún
modelo animal en el que pueda reproducirse experimentalmente los
estados de dismorfia de identidad de género (SDG), por lo que la
etiología de este síndrome no se encuentra todavía esclarecida. Sí
es conocido que los centros nerviosos superiores responsables de
la determinación y desarrollo del género sexual, tienen una
afinidad especial para las hormonas sexuales. De cualquier modo,
los datos hasta hoy conocidos indican que las alteraciones
hormonales y su efecto sobre estos centros nerviosos no son
suficientes para desarrollar el SDG. Es más, los pacientes afectos
de SDG presentan patrones hormonales normales, así como un sexo
cromosómico y gónadas internas y externas normales para su sexo
anatómico.
EL ‘GENDER TEAM’
Aunque en la actualidad la única solución que existe para este
tipo de pacientes es la cirugía, el cirujano plástico no puede ni
debe tratar esta alteración de manera aislada. La meta de un
programa de reasignación de sexo es la rehabilitación total en la
sociedad de los pacientes afectos de este desorden. La Cirugía
Plástica es tan solo una parte de este programa de rehabilitación,
por lo que la reunión de una serie de profesionales en un equipo
de tratamiento o Gender Team (GT) es fundamental para conseguir
unos resultados óptimos. Cualquier centro que desee desarrollar un
programa de reasignación de sexo debe fundar y desarrollar un
equipo multidisciplinar, que se ocupará de realizar el
diagnóstico, diagnóstico diferencial, y de desarrollar todas y
cada una de las etapas del tratamiento (Tabla 2).
Tabla 2
Etapas de tratamiento desarrolladas por el Gender Team
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1.
Diagnóstico
2. Indicación de cambio de sexo
3. Inmersión en el rol contrario
4. Tratamiento general y hormonal con
testosterona
5. Cambio de sexo
6. Seguimiento |
Las disciplinas que deben incluirse y
trabajar juntas en el GT incluyen el médico de cabecera,
psiquiatra, psicólogo, endocrinólogo y/o internista, ginecólogo,
urólogo, trabajador social y cirujano plástico. Tanto el trabajo
social como el psicólogo son esenciales para realizar una buena
indicación de la reasignación de sexo. El consejo de la asesoría
jurídica del centro es también esencial para evitar problemas
legales tras el tratamiento.
Es responsabilidad del GT el realizar un diagnóstico del síndrome
de dismorfia de género y su diagnóstico diferencial. Es también su
responsabilidad el realizar una selección adecuada de los
pacientes y regirse de acuerdo con el protocolo de la Harry
Benjamin Gender Dysphoria Association (HBGDA). Sólo se procederá a
la realización del cambio de sexo cuando:
• se haya realizado un diagnóstico
• exista una indicación clara de cambio de sexo y
• todas las condiciones y supuestos de la HBGDA (ver sección
diagnóstico) se hayan cumplido.
DIAGNÓSTICO
El síndrome de dismorfia de género (SDG) se caracteriza por la
inhabilidad del paciente para identificarse con su sexo anatómico
y por un deseo no controlable de cambio de género. Para poder
realizar el diagnóstico de SDG, el paciente debe de cumplir todos
y cada uno de los siguientes preceptos:
1. Sentimiento de disconformidad y repugnancia
con el sexo anatómico, junto a un sentimiento de larga duración de
pertenecer al sexo opuesto
2. Deseo de cambio de sexo para poder vivir en un
rol de sexo opuesto, junto a un comportamiento del sexo opuesto y
una vestimenta de sexo opuesto sin producción de excitación sexual
3. Ausencia de síntomas o comportamientos
homosexuales
4. Presencia de los síntomas durante un mínimo de
dos años
5. Ausencia de anormalidades físicas, de estados
intersexo, o anomalías genéticas
6. Ausencia de etiología esquizofrénica
El síndrome de dismorfia de género incluye varias categorías de
pacientes que tienen en común un sentimiento de insatisfacción con
el sexo propio que les hace buscar soluciones quirúrgicas a sus
problemas de identificación de género sexual. Es vital realizar un
correcto diagnóstico diferencial de la categoría de SDG, ya que no
todos los pacientes son candidatos para el reasignamiento de sexo.
Las diferentes categorías de SDG incluyen:
• a. Transexualismo clásico. Incluye los
pacientes que cumplen los criterios anteriormente descritos. A
este grupo pertenecen entre el 15 y el 20% de los pacientes
visitados por el Gender team.
• b. Síndrome de dismorfia de género -
homosexualidad. A este grupo pertenecen los pacientes que
inicialmente tienen un comportamiento homosexual y que,
posteriormente, deriva en un comportamiento del sexo opuesto. Los
pacientes terminan por solicitar la cirugía para superar los
estigmas de la homosexualidad.
• c. Síndrome de dismorfia de género -
travestismo. Se trata de pacientes con personalidad
obsesiva-compulsiva que consiguen placer con la vestimenta del rol
sexual femenino. Los pacientes suelen terminar solicitando la
cirugía por motivos similares a los anteriores. No existe análogo
femenino.
• d. Síndrome de dismorfia de género – psicosis.
A este grupo pertenecen los pacientes con transtornos sicóticos
que terminan desarrollando una desestructuración de la identidad
sexual. Debe realizarse un buen diagnóstico diferencial entre
éstos y los pacientes afectos de un transexualismo clásico que
presentan reacciones psicóticas debidas al estrés asociado al SDG.
• e. Síndrome de dismorfia de género – sociopatía
psiconeurótica. Se trata de pacientes exhibicionistas. Solicitan
la cirugía para obtener notoriedad pública.
• f. Síndrome de dismorfia de género –
personalidad esquizoide. Incluye un grupo de pacientes que no han
desarrollado un buen sentido de género. Solicitan la cirugía para
mejorar su funcionamiento en la sociedad.
Tan sólo los pacientes que presentan un transexualismo clásico son
buenos candidatos para la cirugía de reasignación de sexo. En el
resto de categorías, sólo casos puntuales pueden ser incluidos en
el programa de reasignación de sexo. En cualquier caso, ningún
paciente incluido en los grupos d (psicosis) y e (psicopatía
psiconeurótica) es un buen candidato para la cirugía.
Antes de proceder a la cirugía, una vez realizado un correcto
diagnóstico del SDG y considerado el paciente un buen candidato
para el programa de cambio de sexo, se debe verificar si el
paciente cumple los criterios de la Harry Benjamin Gender Dysforia
Association, que son:
• En primer lugar, el paciente debe ser visitado por dos
terapeutas expertos en ciencias del comportamiento, obteniendo su
visto bueno. Estos profesionales deben relacionarse
profesionalmente con el paciente durante un plazo no inferior a 6
meses. El diagnóstico realizado por estos dos terapeutas se basa
en la presencia de síntomas específicos presentes en el paciente
durante más de dos años.
• En segundo lugar, el paciente debe vivir en el rol del sexo
genético opuesto con total satisfacción y éxito. En este sentido,
el reasignamiento hormonal debe preceder siempre al reasignamiento
quirúrgico, ya que este último es siempre el paso final en el
programa de reasignamiento de sexo. Hay que recordar que la
cirugía no es el tratamiento del síndrome de dismorfia de género,
sino que no es más que uno de los ingredientes del programa de
rehabilitación de estos pacientes. Cuando la cirugía se desarrolla
en pacientes que disfrutan ya en el rol del sexo opuesto, ésta
presenta un mayor índice de éxito, ya que el paciente no se apoya
en ella para tener o no éxito en la vida.
CAMBIO DE SEXO MUJER A HOMBRE
Tratamiento general
Una vez se ha llegado al diagnóstico de SDG, el paciente se
incluye en un programa de reasignación de género. El tratamiento
comienza con la inmersión del paciente en el rol del sexo opuesto
y, una vez comprobado el éxito del mismo, se inicia el proceso de
cambio de sexo. Este proceso comienza con la administración de
testosterona, que ejercerá una serie de cambios en el organismo
tendentes a la masculinización. Estos cambios se resumen en la
Tabla 3. Dadas las alteraciones que esta hormona produce en el
cuerpo femenino, el estudio preoperatorio deberá centrarse en los
sistemas cardiorespiratorio y gastrointestinal. El acné deberá
también controlarse, para prevenir infecciones postoperatorias.
Tabla 3
Cambios en el organismo femenino producidos por la testosterona
|
1.
Aumento de la presión arterial
2. Aumento de peso
3. Acne
4. Aumento de la líbido
5. Aumento del clítoris
6. Hirsutismo
7. Distribución androide de los depósitos
grasos
8. Cambio de tono de la voz
9. Cambios psicológicos
10. Supresión de los ovarios
11. Aumento de los triglicéridos y colesterol
12. Alteraciones de la función hepática y
peliosis hepática
13. Síndrome de apnea del sueño
14. Bronquitis y disminución de la complianza
pulmonar
15. Aumento de la hemoglobina y del volumen
corpuscular |
Desde el momento en que el paciente
es diagnosticado de SDG y pasa de manera exitosa el periodo de
prueba en el rol contrario, es fundamental que todos los
profesionales involucrados en su tratamiento se refieran a él en
su rol masculino. El paciente es ingresado el día anterior a la
cirugía y se le administran una preparación intestinal y
profilaxis antibiótica. |