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Tratamiento quirúrgico
• Mastectomía, histerectomía, colpectomía y anexectomía bilateral:
La cirugía comienza con la mastectomía bilateral para evitar la
contaminación de las heridas torácicas con gérmenes del perineo.
La técnica empleada es, habitualmente, la mastectomía subcutánea.
Dependiendo del volumen mamario se realizarán injertos libres de
areola y pezón o colgajos pediculados.
Una vez acabada la fase de la mastectomía se realiza la
anexectomía, histerectomía y anexectomía bilateral. La técnica
empleada depende de la experiencia y preferencia del ginecólogo,
aunque son de elección aquellas mínimamente invasivas como las
técnicas endoscópicas y las histerectomías por vías vaginales.
Durante este tiempo quirúrgico se realiza la construcción del
neoescroto y el alargamiento de la uretra. Los labios mayores son
movilizados dorsalmente y unidos en la línea media. Una vez
realizada la bolsa escrotal, se colocan implantes testiculares de
silicona. El clítoris se moviliza ventralmente, tras realizar una
cordectomía. La cara externa de los labios menores se utiliza para
construir la base ventral del futuro neofalo mediante dos colgajos
de rotación, mientras que la cara interna de los labios menores se
utiliza también mediante colgajos de rotación para la construcción
de la base de la uretra esponjosa. Otra posibilidad es el uso de
un colgajo de vagina para la construcción de la uretra esponjosa.
Como se ha mencionado anteriormente, se realiza una preparación
intestinal del paciente para evitar la contaminación así como una
profilaxis antibiótica de amplio espectro. Son necesarios dos o
tres drenajes en la zona perineal, y un drenaje en cada
mastectomía. Es muy útil el uso de un catéter epidural para el
control del dolor en el postoperatorio.
Generalmente éste se retira en el segundo día postoperatorio. El
paciente recibe una dieta sin residuos durante siete días y se le
permite la movilización el segundo día postoperatorio.
• Faloplastia:
La cirugía de cambio de sexo de mujer a hombre persigue la meta de
crear un cuerpo masculino, con unos genitales externos acordes al
sexo y que posean una función urinaria normal (micción en posición
vertical) y una estimulación erógena satisfactoria. Asimismo, debe
poseer la capacidad de inclusión de prótesis de pene para producir
una erección suficiente.
Existen dos tipos generales de faloplastias: las que usan tejidos
pediculados (locales o regionales) y las que usan tejidos a
distancia. Son las que producen los resultados más satisfactorios.
- Faloplastia con colgajos pediculados:
Colgajos tubulares abdominales: La técnica original de Bogoras fue
mejorada por Gillies y cols.. Consiste en utilizar un colgajo de
piel abdominal para reconstruir la neouretra que, a la vez, se
incluye en otro colgajo de piel abdominal, introduciendo el
principio de “un tubo dentro de otro tubo”, asociando cartílago
para dar rigidez. Tomando como base dicho colgajo, otros autores
añaden tiras de fascia lata (Zenteno 1969) o costillas (Kluzak
1968) para mejorar la firmeza. Sin embargo, ninguna de estas
técnicas aporta sensibilidad al pene. Otros inconvenientes de
dichas técnicas son el gran número de etapas necesarias y la alta
morbilidad de la zona donante abdominal, con el consiguiente
incremento de cicatrices.
Colgajos locales: Kaplan y cols. (1971) desarrollaron una técnica
en dos tiempos para la reconstrucción del pene, que permite la
inserción posterior de una prótesis. Se toma un colgajo escrotal
para la formación de la neouretra y un colgajo crural que contiene
las ramas femorales del nervio genitocrural formando la envoltura
externa y aportando, así, sensibilidad. Dos semanas más tarde se
levanta el colgajo crural y se suturan los bordes en la cara
ventral.
Hinderer (1974) describe una técnica de faloplastia en 4 tiempos.
En un primer tiempo, junto a la histerectomía y resección del 1/3
superior de la vagina, se realiza la uretroplastia con un colgajo
alopécico de la cara interna del labio mayor izquierdo,
aprovechando los labios mayores y los bulbos vaginales para
reconstruir la mitad distal del falo. En un segundo tiempo (3
semanas), se crea con los labios menores, mayores y los bulbos
vaginales la parte proximal del neopene, marcando dos colgajos
glúteos para su uso en el siguiente tiempo. En el tercer tiempo (2
semanas), se anastomosa la neouretra y el meato, se reseca la
vagina, se cubre el defecto y se refuerza el periné con los
colgajos glúteos. En un cuarto tiempo se introduce un implante de
pene y prótesis testiculares. Con esta técnica se obtienen unos
genitales sensibles y con capacidad para realizar el acto sexual
gracias al implante.
Colgajos musculocutáneos: Orticoechea describió en 1972 una
técnica para la reconstrucción del pene también aplicable como
técnica masculinizante en intersexos o transexualismo. La técnica
exige cinco tiempos operatorios. Se basa en un colgajo
musculocutáneo de recto interno del muslo, inervado por el nervio
obturador, que dará lugar a la envoltura externa. La neouretra se
forma a partir de la piel de la región inguinal contralateral.
La técnica de Rodrigo-Cucalón utiliza un colgajo musculocutáneo
del músculo recto abdominal con vascularización de base distal. La
neouretra se forma suturando el colgajo sobre sí mismo una sonda
de Foley. Se traslada al periné bajo el puente cutáneo y se
anastomosa al meato uretral. La piel externa se obtiene mediante
un colgajo inguinal que cubre el colgajo musculocutáneo. Se
conserva el clítoris en la base del neopene aportando, así,
sensibilidad erógena. En caso de insuficiente firmeza se puede
añadir, en segundo tiempo, un implante.
- Faloplastia con colgajos a distancia:
Son, actualmente, las técnicas de elección. Permiten, en un tiempo
quirúrgico, la realización de un neopene que posee la capacidad de
ser sensible y de poder recibir prótesis de pene. Dos son las
técnicas que más se han desarrollado y utilizado: el colgajo
fasciocutáneo antebraquial y el colgajo libre osteocutáneo de
peroné. Este último posee la capacidad de incluir un segmento de
peroné lo cual provee al neopene de una rigidez suficiente para
poder realizar la penetración. No obstante, ha caído en desuso
debido a los problemas de resorsión ósea, decúbitos óseos y falta
de sensibilidad adecuada.
Actualmente, el colgajo de elección para la reconstrucción de pene
es el colgajo fasciocutáneo antebraquial libre. Permite una
construcción, en un tiempo, de la continuidad de la uretra peneana
y la construcción de un falo y un glande con características
sensitivas de tipo erógeno. El colgajo se diseña en el antebrazo
sobre el pedículo de la arteria radial y sus venas comitantes. En
el colgajo se incluye el nervio cutáneo antebraquial lateral y la
vena cefálica. Esta última se diseca hasta su unión con las venas
comitantes en el pliegue del codo para incluir, en una sola
anastomosis, las redes venosas superficial y profunda. Para
conseguir un colgajo neurosensitivo se realiza una neurorrafía
terminoterminal con uno de los nervios pudendos. Las anastomosis
vasculares se realizan de manera termino-lateral con los vasos
femorales o bien termino-terminal con los vasos epigástricos
inferiores profundos. El diseño del colgajo se realiza sobre la
cara radial del antebrazo. Se fabrican dos tubos contiguos unidos
entre sí con un segmento desepitelizado. Uno de los tubos se
sutura alrededor de una sonda vesical y se entierra en el interior
del segundo segmento, creándose así la neouretra. El segundo
segmento cutáneo constituirá la cubierta externa del neofalo. En
su zona distal, un segmento de sección piramidal se cierra sobre
sí mismo y en su zona de sutura se conecta a la neouretra del
colgajo uniéndose a la cubierta cutánea externa del neofalo por un
puente desepitelizado que crea la ilusión de un pliegue
balanoprepucial. Este segmento distal de forma piramidal será el
neoglande.
Una vez finalizada la fabricación del neofalo en el antebrazo, los
vasos son seccionados y el colgajo se fija en su nueva
localización. Se empieza realizando la sutura de la neouretra con
la uretra nativa, siguiendo a continuación con la sutura cutánea.
Ésta última se realiza de manera parcial para permitir la
revascularización. Llegados a este punto de la intervención, se
realizan las microanastómosis vasculares y la neurorrafía. Una vez
se ha conseguido la revascularización con éxito, se procede al
cierre definitivo de todas las heridas. La zona dadora del colgajo
antebraquial se cierra con un injerto de piel de espesor parcial.
Durante la intervención se coloca un catéter vesical suprapúbico
que, junto a la sonda Foley, se retira al final de la segunda
semana postoperatoria después de realizar un uretrograma
retrógrado.
Los cuidados postoperatorios son iniciados en la fase
perioperatoria. La antibioterapia preoperatoria es continuada
durante la cirugía y durante la primera semana. Se realiza una
nueva dosis previa a la retirada de la sonda vesical. El paciente
recibe un protocolo de revascularización que incluye:
- dieta exenta de café, te, chocolate y otros excitantes
- 100 mg de aspirina oral diarios
- inmovilización durante los tres primeros días del postoperatorio
- macromoléculas intravenosas durante 5 días y
- control de la temperatura ambiental.
Técnica del autor:
La técnica preferida por el autor es el cambio de sexo de mujer a
hombre en dos etapas. En un primer tiempo, se realiza la
mastectomía bilateral y la amputación de los genitales internos
junto con el alargamiento de la uretra y la construcción del
escroto.
El segundo tiempo consiste en la construcción del neofalo. La
técnica preferida por el autor es el colgajo neurosensitivo
antebraquial. Las anastomosis son, generalmente, realizadas a
nivel de la arteria epigástrica inferior. La segunda opción es el
puente con vena safena anastomosado a los vasos femorales.
Otros métodos de faloplastia, en desarrollo experimental y clínico
en el Hospital Universitario de Groningen, incluyen la combinación
de colgajos pediculados y libres y la prefabricación con la ayuda
de expansión tisular.
• Prótesis de pene:
La cirugía reconstructiva y constructiva del pene ha buscado
siempre el lograr un órgano eréctil y funcional. Actualmente, y en
la mayoría de las ocasiones, el mejor resultado funcional se
obtiene mediante la inserción de una prótesis de pene.
Las prótesis de pene se clasifican en dos grandes categorías
(Tabla 4): las maleables o semirígidas y las inflables. Las
prótesis maleables están formadas por silicona (goma) y
politetrafluoroetileno (PTFE). Las prótesis inflables a demanda
están formadas por uno, dos o tres cilindros según su tipo. Las
prótesis de dos piezas contienen una combinación de
bomba/reservorio escrotal, mientras que las de tres piezas
mantienen separadas la bomba escrotal y el reservorio (suprapúbico).
Las prótesis de pene de uso comercial actual no contienen gel de
silicona.
Tabla 4
Tipos de prótesis de pene
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Semirígidas:
AMS 600 y 650 (maleables)
Mentor © maleables
Acu-form
Curvadas:
Duraphase
Inflables:
Una pieza: Dynaflex
Dos piezas: Mark II (mentor©), Ambicor (AMS)
Tres piezas: Alpha I (mentor©), CXM-Ultrex (AMS)
(AMS = American Medical Sistems) |
En la elección del dispositivo apropiado influyen tres
condicionantes: las preferencias del paciente, el coste del
dispositivo y las preferencias del cirujano. Las ventajas de los
dispositivos semirígidos son su colocación más fácil y su bajo
coste; su principal inconveniente es su rigidez permanente, lo que
las hace relativamente incómodas. Los dispositivos con tres piezas
dan una flacidez y rigidez semejantes a las naturales, pero
contienen múltiples dispositivos que exigen una técnica quirúrgica
más laboriosa y aumentan el riesgo de complicaciones. A pesar de
ello, son los implantes más solicitados por los pacientes.
La elección de la técnica de inserción de la prótesis dependerá de
la técnica de construcción del pene elegida (condicionada por las
nuevas estructuras anatómicas creadas) y del momento de su
inserción (inmediata o diferida).
COMPLICACIONES
Dada la complejidad y los múltiples procedimientos empleados en la
cirugía del transexualismo, las complicaciones vendrán
determinadas por el tipo de cirugía empleada.
Complicaciones Generales
Al ser cirugías de larga duración se debe tener en consideración
el uso de profilaxis antitrombótica y antibiótica pre y
postoperatoria, quedando a elección del equipo reconstructor su
indicación. En este tema la literatura es muy diversa, sin
embargo, existe amplio consenso en la utilización de profilaxis
antibiótica si se realiza implante de material protésico.
Complicaciones Específicas
Las complicaciones que se producen más frecuentemente son las
relacionadas con el tracto urinario y con las prótesis de pene. La
isquemia y la mala cicatrización de las anastomosis uretrales son
las causas mas frecuente de fístulas y estenosis. Cuando se
diseñan los colgajos, se debe dar a la zona destinada a formar la
neouretra la mejor vascularización. Si se incluyen en dicha zona
folículos pilosos se pueden producir infecciones recurrentes,
estenosis y fístulas secundarias. Una correcta selección de las
zonas donantes y la electrólisis de los folículos pueden prevenir
dicho problema. Generalmente, las fístulas secundarias pueden ser
corregidas mediante colgajos locales (labios mayores o piel
perineal).
La correcta colocación de las prótesis de pene y su cobertura con
un colgajo bien vascularizado y sensible permitirá evitar la más
temida complicación en estos casos, que es, la extrusión de la
prótesis. Los implantes con un índice de extrusión más alto son
los rígidos, siendo las prótesis flexibles de última generación
mucho más adecuadas. Las complicaciones mecánicas asociadas a las
primeras prótesis empleadas (obstrucción de reservorio, rotura)
han sido superadas por los nuevos tipos. El uso de otro tipo de
implantes (hueso, cartílago) ha sido ya abandonado por su temprana
reabsorción y su pobre resultado funcional.
REFERENCIAS
1. Edgerton MT. The role of surgery in the
treatment of transexualism. Ann Plast Surg 13: 473; 1984
2. Eldh J, Berg A, Gustafsson M. Long term follow
up after sex reassignment surgery. Scand J Plast Reconstr Hand
Surg 31: 39, 1997
3. Kelton PL. Genitourinary repair and
reconstruction. Selected Readings in Plastic Surgery. Vol 8,
Number 40
4. Laub DR, Laub DR Jr, Van Maasdam J. Gender
Dysphoria Syndrome. In Grabb and Smith’s Plastic Surgery. Little,
Brown
5. Ehrlich & Alter. Reconstructive and Plastic
Surgery of the External Genitalia. W.B. Saunders 1999
6. Founding Committee of the Harris Benjamin
Gender Dysphoria Association. Standards of care: The hormonal and
surgical sex reassignment of gender dysphoric persons. Arch Sex
Behav 14: 75, 1985
7. Material recogido de la Sociedad Española de
Cirugía Plástica Reparadora y Estética
8.
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